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Ansó IV – “La calle Cocorro”.

Gregorio Reales / Ansó, cuaderno de verano  / Ansó IV – “La calle Cocorro”.
001-r- Ansó c.Cocorro

Ansó IV – “La calle Cocorro”.

Es perpendicular a la calle Arrigo. Unos pocos peldaños, en rellano amplio, salvan la leve diferencia de altura que la equilibra con el tramo que conduce a la calle Mayor.

003 Ansó c.cocorro Su entrada, por la calle Arrigo, tiene un enorme atractivo. Una ordenada selva de plantas, flores y macetas bordea toda la escalinata de acceso. Se acomodan también sobre los bancos de piedra adosados a las casas y se enredan entre las rejas de sus ventanas y balcones. Esta zona de la entrada, resguardada del sol, mantiene una sombra muy permanente, ideal para acomodar el caballete. Sus amables vecinos, me proporcionan agua limpia para renovar mi recipiente de pintar, lo que me evita ir hasta la fuente,  y a mí me ofrecen otro tipo de líquidos que suelo rehusar cortesmente. No bebo mientras trabajo.

Tras este primer tramo en ligera penumbra, una pincelada de luz azota la fachada blanca de lo que fue la Fundación Cocorro que da nombre a la calle. La continuidad, en curva ligera, es una cuidada sucesión de casas con balcones en forja y que son para un pintor un estallido de color irresistible.

La he pintado en vertical y horizontal. Solitaria y con personajes. Desde una y otra esquina. A veces domina la casa de Mariano y Nieves, (en acuarela y tinta, vertical en una de las imágenes de este texto). En otras, los bancos de piedra,  rebosantes de macetas, de “Casa Malcarau”, de  gratos recuerdos para mí cuando compartíamos  silla, tertulia, y alguna copa de vino en su bodeguita con sus antiguos propietarios, (Manolo, fallecido,  Jesús que sigue acudiendo en Zaragoza a mis exposiciones, y nuestras respectivas mujeres, Isabel, Maite y Leonor). Pasan los años, se mantienen los recuerdos y los amigos posados en ellos. Ahora la casa, que mantiene intacto su encanto,  se ha reconvertido en una Casa Rural.

007 Ansó, c.cocorro En la imagen destacada que encabeza el texto, una joven mamá se sentó enlazando a su niña y decidí incorporarlas a la acuarela. La acuarela es del 2010, el pasado verano vi a las improvisadas modelos y aunque  la mamá está igual, la niña es, claro, más mayorcita. En otra de las imágenes pintadas, más completa de la calle, (a la izquierda de este texto)  otra mañana, de otro año,  incorporé una joven que se sentó a leer en uno de los bancos de piedra. Se acercaría a mí, pidió ver el dibujo, muy interesada me explicó había sido estudiante de arquitectura, lo dejó, pero que actualmente estudiaba diseño. Pidió permiso para sacar una foto, me contó estaba pasando un par de días en Ansó y que le había encantado la villa y su entorno, y que volvería. Son estas breves conversaciones que propician, al pintar, la comunicación con algunos visitantes.

La Fundación Cocorro, que da nombre a la calle, se trasladó a un nuevo edificio en la calle Estanés continuando con su labor de residencia de la 011 Ansó calle Cocorro, terraza Beraritercera edad. Años más tarde, se convertiría en la Posada Veral, regentada por unos jóvenes peruanos. Noches ansotanas de caipiriña caribeña en su terraza bar (aunque eran andinos). Abandonaron, y  tras unos años desocupada, el pasado verano 2015 un nuevo restaurante-bar, regentado ahora por jóvenes ansotanos, de nombre “Berari” ha reanudado allí la actividad hostelera con una muy cuidada presentación. Recogí la novedad de la calle, con una pintura en la animada hora de aperitivo bajo los toldos.

La próxima cita en la plaza Domingo Miral. LA PLAZA.

 

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