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Ansó IX – El Barrio Bajo

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001 Ansó, calle Milagro (acuarela)

Ansó IX – El Barrio Bajo

A partir de la plaza de la iglesia de San Pedro, en pendiente hasta la carretera, se ubica el Barrio Bajo. Su eje principal es la calle Milagro, nombre sugerente que parece crear la expectativa de que cualquier cosa inesperada puede suceder. En realidad, es una calle sosegada, poco frecuentada por turistas de paso que suelen detenerse en el mirador de los jardines de la iglesia para otear el valle hacia el sur y los tejados y chimeneas de la calle, que como un estrecho sendero desciende hasta las piscinas municipales, el camping de la villa y la carretera,  que a pocos metros cruza el puente sobre el río Veral  para trepar hasta el desvío de Fago y los límites del Roncal en Navarra.

A mí me gusta el Barrio Bajo. Allí pinté, hace casi 30 años, mis primeras acuarelas en la calle. La soledad de sus rincones era el tímido cobijo para hacer pruebas del natural. En la calle del Sol, que bordea el este de la villa en una prolongación del paseo de Chapitel,  pinté la calle mirando al Pacos. Esa acuarela estará, supongo, en Francia, ya que se la quedó un joven matrimonio francés que visitaba a sus padres, ansotanos que emigraron en el pasado al país vecino y regresaron en la jubilación a su origen, a Ansó. Su casa, de fachada blanca y persianas verdes, aparecía  en el primer plano de la pintura.  El matrimonio mayor falleció. En sus últimos años los veía, muy ancianos,  tomando el sol en los bancos de la residencia de la fundación Cocorro. Los jóvenes, si es que siguen viniendo, no los tengo identificados.

La calle Milagro, los días más cálidos del verano, suelo transitarla a diario, ocupado en llevar a mis nietas o a mi nieto a la piscina, donde consumo la tarde leyendo y controlando a la vez. Al regreso, en la subida, me detengo a tomar un respiro a la altura de casa Taconera, y en el acogedor rincón de su casa rural, charlo, si está, un rato con Fifí y la compañía del barrio.

La imagen, que he elegido como destacada para este capítulo del blog, es una perspectiva desde el primer tramo de la pendiente.  Es una acuarela que se exhibió en la exposición que celebré en la “Torre Medieval” de Ansó, hace algunos años.

Me sigue gustando dar una vuelta al atardecer por el Barrio Bajo, oteando siempre para posibles nuevas pinturas, absorbiendo la calma y la inspiración que produce el paisaje en calma. En la calle del Sol, ya sin sol al atardecer, Sebastián, con sombrero de paja,  riega las lechugas de su huerto y algún huésped, en la terraza mirador de casa Taconera, contempla como yo el valle que se pierde más allá de la casa cuartel y del aserradero . Me entretengo después entre los callejones y las escalerillas que suben y bajan por el lateral del oeste, por la calle Poniente, con sus balcones abiertos y las macetas acaparando  la última  luz del verano, que se va desvaneciendo por Navarra.

El próximo encuentro, en este “Cuaderno ansotano”, remontaremos el río Veral hasta Zuriza.

 

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