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Viaje a Austria I: Viena

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Viaje a Austria I: Viena

5 de septiembre 2016. Sol y cielo despejado. Desde los jardines del Palacio de Belvedere, con los bosques de Viena al fondo,  la ciudad se extiende luminosa con sus edificios de un blanco roto sin mácula y sus tejados oscuros. Las   cúpulas de sus iglesias tienen un verde pálido, mientras las puntas góticas con filigranas, de su Ayuntamiento  y la catedral, emergen hacía el cielo. Pictóricamente, es una pulcra y delicada composición en blanco, verde y azul.

Allí iniciamos la ruta hacia la avenida del Ring (Ringstrasse), vía circular que concentra buena parte de la Viena imperial, uno de los bulevares más bellos del mundo. Inaugurada en 1865 por el emperador Francisco José I, sus cuidados jardines, sus estatuas y sus plazas grandiosas, son el contorno de bellos palacios  y museos.

La plaza de María Teresa (emperatriz entre 1741/1780), también llamada de los Museos, tiene en su centro un monumento dedicado a su memoria. A los pies de la emperatriz varias figuras ecuestres y de a pie la rodean. En sus laterales, dos palacios enfrentados albergan los museos de Historia del Arte y de Historia Natural.

Contigua, formando parte del conjunto del Palacio Imperial, la Plaza de los Héroes (Helden Platz), con figuras ecuestres del archiduque Carlos y de Eugenio de Saboya.

Próximo, el edificio del Parlamento se inspira en un templo griego con sus clásicas columnas. Se eleva sobre una gran escalinata que preside una estatua de la diosa Palas Atenea. Se terminó de construir en 1884 en pleno reinado de Francisco José I y de la emperatriz Isabel II popularmente  conocida como Sissi. Allí, en 1918, sus diputados proclamarían la República como transición al imperio monárquico y consecuencia de la 1ª gran guerra (1914/1918), que desangró Europa y en la que Austria dejaría de ser el imperio de 675.000 Km2, con casi 53 millones de habitantes y una de las grandes potencias mundiales, para convertirse en ese pequeño, pero próspero y bello país que es hoy con 8,5 millones de habitantes y con una superficie territorial reducida a unos 84.000 Km2.

Justo frente al parlamento, en un rincón retirado de un bello parque floral, sobre un leve estanque, hay un discreto monumento a  la emperatriz Isabel II (Sissi). Es evidente su parecido físico, con el de la actriz Romy Schneider, que la representó varias veces en la pantalla. Ese parecido, influyó al parecer, entre otras razones, para su elección en el papel de la adolescente enamorada del joven príncipe. Contemplando la imagen, pensé en el  trágico destino de ambas. Rodolfo, el hijo varón, heredero al trono de Francisco José I y Sissi, moriría en oscuras circunstancias, oficialmente suicidio, junto a su joven amante en Mayerling  y la emperatriz  Sissi, años más tarde, sería asesinada en Ginebra (Suiza) por un anarquista italiano. Por lo que respecta a la actriz Romy Schneider, en su bellísima madurez, acabaría suicidándose en París tras un proceso depresivo, tiempo después de que su hijo, aún pequeño, falleciera por un trágico accidente, atravesado en las verjas del jardín de su residencia.

En ese mismo entorno de la Ringstrasse se encuentran también, el Ayuntamiento, la Biblioteca Nacional, la Ópera y la iglesia de San Carlos, entre otros relevantes monumentos y edificios.

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Comida breve y rápida en un restaurante turístico frente al edificio de la ópera de Viena.

A continuación, un tranvía nos dejaría a las puertas del palacio museo Belvedere. En el Alto Belvedere, Leonor y yo, disfrutamos mucho  con las pinturas, fundamentalmente de artistas austriacos del siglo XIX y XX con otras aportaciones europeas. Muy centrado en la pintura de Gustav Klimt, con sus mujeres doradas, y su famoso cuadro de “El beso”, hay otras obras muy atractivas de Oskar Kokoschka,  Steiner y Schielle. Visita que recomiendo a los amantes del arte de la pintura, albergada además en un bello palacio barroco que fue residencia del príncipe Eugenio de Saboya (1663/1736), brillante militar, de noble origen francés, que se puso al servicio de Austria al sentirse afrentado por el rechazo de Luis XIV de Francia, al que algunos le atribuyen la paternidad, en aceptarlo para su ejército.  Murió soltero, y la emperatriz María Teresa de Austria adquiriría a su heredera, su sobrina italiana Victoria de Saboya, este palacio de Belvedere.  Hombre muy culto, su enorme biblioteca es hoy el núcleo de la Biblioteca Nacional de Austria.

Rematamos la tarde -en Austria todo, salvo la hostelería y los teatros, cierra a las 6 de la tarde-  con un concierto de Mozart y Strauss en el palacio Auersperg  y cena después en Grinzing,  pueblecito de tradición viticultora,  casi barrio vienés, con sus  típicas tabernas hoy explotadas como divertimento turístico- gastronómico- folklórico.

La imagen de cabecera asignada, de mi cuaderno de viaje, es un dibujo en tinta, acuarelado, interpretación de una fachada  en la plaza de los Museos.

Nuestro próximo encuentro vienés, en este blog, en el palacio Schönbrunn.

 

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