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Zaragoza, cuaderno urbano III – “El Hemisferio” y “Open Mic”

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Zaragoza, cuaderno urbano III – “El Hemisferio” y “Open Mic”

El diccionario, describe hemisferio como la mitad de la superficie terrestre que resulta al ser dividida esta por un círculo máximo, especialmente el ecuador o un meridiano. O bien como cada una de las dos mitades de una esfera.

“El Hemisferio” al que yo me refiero está en la calle Latassa, 35, de Zaragoza.

Podría preguntarle a Nines, su amable propietaria, por la elección del nombre. A mí se me ocurre que pudo ser porque está en el imaginario meridiano que, justamente, corta la calle Latassa con la plaza de San Francisco, junto a la librería Cálamo. También podría ser porque su actividad armoniza hostelería y arte. O simplemente porque le gusta.

Abre a partir de las 4.30 de la tarde y su acogedor ambiente se diversifica como la esfera terrestre. Un inglés podría tomar el té de las 5, la pinta de cerveza algo más tarde y un gyn tonic  después de la cena. Aquí solo necesitamos sustituir  el té por el café con leche y mantener el resto de tradiciones con nuestro horario. La luz tenue invita a la conversación tranquila, en sus mesas o en los sofás a rayas y tonos ocres, cálidos y alegres. En la barra semicircular, que divide el local como un ecuador a los hemisferios, la luz se intensifica, atrae y arranca destellos a las botellas y a la cristalería. Me recuerda el cuadro de Manet “Un bar del Folies-Bergère”.

Como Nines ama la pintura y la música, cede las paredes anaranjadas de su local para que algún artista pintor, cada mes,  cuelgue allí sus obras. Y el espacio frente a la cristalera, que da a la calle, lo reserva el segundo y cuarto martes y el primer jueves de cada mes para los músicos.

El martes, 14 de febrero, escuché allí a un grupo de gente artista, muy joven, de nombre “Open Mic” y lo coordina un joven malagueño llamado Diego Meléndez, que además de acompañarse con la guitarra, canta. Con la calidez de su tierra en la voz, lo mismo podemos escucharle el “Mediterráneo” de Serrat que una canción country de Bob Dylan acompañado por un colega norteamericano llamado Robin Blackmore. Actua, creo, de forma permanente esos martes al mes, pero también dan cabida a otros artistas espontáneos que saltan al espacio escénico y se dan a conocer.

En mi cuaderno de dibujo, hice algunos apuntes con rotulador de esa sesión. Después, los he iluminado con colores de acuarela en casa o me han servido de base para otra pintura posterior más elaborada.

La imagen asignada de cabecera es, tal cual, el original en directo que tomé allí  y coloreé en casa. Mide los 21×15 escasos cm del cuaderno  y recoge el momento en que un joven espontáneo, con el pelo recogido en un leve moño superior, como en el dibujo,  se unió al grupo para cantar una canción rap social reivindicativa y señalarnos después donde podemos encontrar sus grabaciones en ese universo juvenil de encuentro que son las redes.

Para hacer ese apunte tuve que cambiarme de mesa con el permiso de una muchacha joven que la ocupaba. Aunque ella estaba muy pendiente de uno de los chicos de la guitarra, porque lo miraba con esa luz especial en los ojos, casi exclusiva de la juventud enamorada, debió fijarse en el dibujo y lo aprobó,  porque me hizo con el pulgar ese gesto de emoticono que emplean los jóvenes para expresar “me gusta”. Si ella le dio su nota positiva, he creído que debía asignarle la imagen de entrada al blog. Le di las gracias y volví a la mesa con mi mujer.

IMG_20170217_131338En el segundo de los dibujos, que incorporo a la izquierda de este texto, una joven muy esbelta (pinchar sobre la foto para aumentar)  se integró al grupo, cantó con mucho sentimiento una sola canción, y se sentó de nuevo para dejar paso a otros, en esas sesiones de solidarias oportunidades. No conozco sus nombres.

Actúan a partir de las ocho y media. Y en esa comunicación con el público que dan las distancias cortas, transmiten muy bien ese disfrute íntimo que siente el artista y que el espectador, casi siempre, percibe.

Volveré otro día con mi cuaderno. Los dibujantes, como los guitarristas,  debemos entrenar continuamente la agilidad de nuestras manos para que acompañen a la cabeza.

La próxima entrada de este blog, en la primera quincena de marzo. Al aire libre, a la orilla del Ebro oteando El Pilar. Gracias si acudes. Nos vemos.

Gregorio REALES, pintor.

 

 

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